domingo, 27 de septiembre de 2009

Historia del Liceo Politecnico Pablo Rodriguez Caviedes





Desde sus orígenes mismos, en los comienzos de su vida como plantel Educacional, ha entregado la dedicación de sus docentes para cumplir su primera gran tarea con la Comunidad, cual es la de reparar y ayudar a los jóvenes a ser personas capaces de enfrentar la vida con optimismo, seguridad, confianza en sí mismo y en su Nación. Liceo Politécnico Pablo Rodríguez Caviedes, como institución que imparte Enseñanza Técnico Profesional, tiene como una de sus misiones fundamentales, la formación de profesionales, capaces de integrarse positiva y creativamente a las distintas actividades del quehacer nacional. La Educación es el arte de capacitar al hombre para la vida social. Sus métodos deben converger al desarrollo de todas las aptitudes individuales, para formar una personalidad armoniosa y fecunda, intensa en el esfuerzo, serena en la satisfacción, digna de vivir en una sociedad que tenga por ideal la justicia. Educar al hombre, significa ponerlo en condiciones de ser útil a la sociedad, adquiriendo eficaces hábitos de trabajo aplicables a la roducción económica, científica, estética y moral.

En 1940 se dicta el Decreto que crea en Chile 14 Escuelas de Artesanos, siendo una de ellas la de Illapel, nombrándose como Director, al destacado profesor de la Escuela de Minas de Copiapó Don Wesceslao Sepúlveda Muñoz. Su primera gran tarea fue ubicar un local y habilitar las dependencias más elementales para la Escuela. También debió interesar a jóvenes de los Colegios primarios para que iniciaran una formación técnica. Realizó grandes esfuerzos para vencer innumerables obstáculos, pero, gracias a ese gran temple, perseverancia y decidida voluntad de salir adelante que caracterizaron a ese gran Director, es que un día, 28 de Abril de 194l, en calles Constitución con Arturo Prat, abre sus puertas por primera vez en Illapel un nuevo Establecimiento educacional denominado "ESCUELA DE ARTESANOS", con una matrícula de 30 alum-nos. Durante los primeros años, profesores y alumnos debieron construir salas y talleres provisorios, pavimentar patios y corredores, instalar el agua potable y los servicios higiénicos, en fin, debieron ayudar a dotar de la infraestructura mínima para hacer funcionar la Escuela. Para ello fue necesario aunar muchas voluntades para levantar un Establecimiento Educacional de la nada.